El accidente de Paillat

El sábado 30 de octubre de 1909 se hicieron los ensayos del puente colgante de Cassagne (que se llamó después de Gisclard en honor a su creador). Los ensayos fueron todo un éxito. Pero el reglamento imponía un segundo periodo de ensayos, que fueron programados para el dia siguiente, domingo 31 de octubre.

Foto del fons de Jean Tosti: Inauguració del Pont Gisclard.A las 7 y media de la mañana el tren de ensayos parte de Villefranche de Conflent pilotado por el ingeniero de tracción Lhériaud. El convoy transporta también al comandante Gisclard, como también a diversos ingenieros de ferrocarriles. El tren estaba compuesto por 4 automotores lastrados con raíles para aumentar el peso, y cuatro plataformas que también portaban raíles. El tren completo pesaba 182 Tm. En cuanto al puente colgante, fue lastrado con 35 TM. de traviesas de madera. Después de una serie de ensayos, las pruebas de control dieron como resultado una establidad perfecta, y el tren se dividió en dos. Una primera parte se dirigió hacia Mont-Louis. La segunda parte, compuesta por dos automotores y dos plataformas se quedó inmovilizada en el lugar. Se pusieron calzos y los frenos de servicio, los ingenieros de puentes y caminos continuaron durante una hora el estudio del resultado de los controles.

Pasaba media hora de mediodía y se esperaba a todos a comer en Font-Pédrouse. Lhiéraud les aconsejó darse prisa y se introduce en el tren previniendo a Calvo Watman que no retire los calzos hasta que no haya escuchado el silbato del tren. Los viajeros vuelven a subir al tren, lo que pudiera ser el motivo que equivocó a las ayudas "con prisa para comer" como diría en su crónica el periodista local. Quitaron los calzos antes del silbato determinante,

Foto del fons de Jean Tosti: Catàstrofe de Paillaty el señor Lhiéraud no se encuntraba a los mandos. Las plataformas, liberadas, empujan los automotores que, aunque estaban con los frenos puestos, comenzaron a deslizarse por los raíles. Además hacía una llovizna desde hacía un rato que pareció engrasar las vías.

En el interior del tren se quedan estupefactos. Nadie comprende el por qué de la puesta en march del tren sin advertencia, y por qué el tren corría tan deprisa. El convoy se volvió loco. En cada curva los viajeros se proyectaban violentamente contra las paredes. Hubo gritos y reproches y algunos comenzaron a ponerse histéricos. El ingeniero Leynekugel salió fuera del coche y fue a aterrizar al talud de la vía.

Los remolques, cargados de raíles se desenganchan, sólo quedan los automotores que siguen su carrera infernal hasta el momento en que el segundo automotor s encasta en el primero, el cual se parte en dos. La explosión y caída de los automotores pasa un kilómetro mas abajo del puente Gisclard. El terrible accidente sacó de su casa al peón caminero de Paillat que sería uno de los primeros en llegar al lugar de la catástrofe.

Fons de Jean Tosti: Accident de PaillatUna catástrofe, en efecto, ya que del amasijo de madera, planchas metálicas y raíles retorcidos se retiraron seis muertos: el comandante Gisclard, el conductor de puentes y caminos Toulet, el mntador Bézault, así como los señores Borrallo, Clerc y Hubert. Resultaron heridos graves los señores Louis Nöell, Lhériaud i Arnodin. Se atendió por heridas leves a los señores Triquera y Cieutat, todos los demás se atendieron levemente. En total 9 heridos.

Al día siguiente, 1º de noviembre fue verdaderamente el día de muertos en la estación de Villefranche de Conflent, dónde se transportaron los cuerpos de las víctimas. a estación se transformó en una capilla ardiente. Se desplazó un número incalculable de personalidades locales como el prefecto Duponteil y el diputado Emmanuel Brousse. El presidente de la república envió un telegrama de condolencia.

La extraordinaria empresa de desenclavamiento de los cantones más altos mediante el ferrocarril se encontraba de duelo. Pero el accidente, que Jules Escarguel explica en el diario "l'Independent" como "fatalidad e imprudencia", no dejó en nada las calidades del puente colgante del comandante Gisclard, y la línea de la Cerdaña disfrutó rápidamente del éxito que merecía.


Les dos vistas del accidente

Procedentes de postales del fondo de postales de Jean Tosti. Posee una interesante página web con postales antiguas de todo tipo e información sobre el Rosellón.


 

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